LA PASTORAL JUVENIL SALESIANA,
REALIZACIÓN DE LA MISIÓN SALESIANA EN EL MUNDO
REALIZACIÓN DE LA MISIÓN SALESIANA EN EL MUNDO
Como Don Bosco, también nosotros, unidos y comprometidos en la acción evangelizadora de la Iglesia en el mundo, ofrecemos una aportación carismática específica: atendemos preferentemente al mundo juvenil, y nuestra acción pastoral es específicamente pastoral juvenil, con las características propias de nuestro espíritu salesiano.
He aquí algunas de estas características del espíritu salesiano:
1. Una opción preferencial: los jóvenes, sobre todo los más pobres, y su mundo
Don Bosco orientó su obra decididamente hacia la juventud, y en ella escogió conscientemente a los jóvenes más pobres, abandonados y en peligro, que vivían al margen de la Iglesia.
Adoptó la actitud evangélica de ir hacia los alejados, haciendo de las calles, las plazas, los lugares de trabajo, el patio, el lugar de encuentro y de primer anuncio; allí los acogió sin prejuicios, reconociendo y valorando cuanto ellos llevaban dentro; y caminó con ellos, adaptándose a su ritmo.
La pastoral salesiana es juvenil no solo por los destinatarios prioritarios, sino también por su peculiar cualidad juvenil – estilo y óptica–, que parte de «la caridad pastoral, caracterizada por aquel dinamismo juvenil que tan fuerte aparecía en nuestro fundador y en los orígenes de nuestra sociedad…» C 10), y se manifiesta en el don de la predilección por los jóvenes en todos los ambientes y ámbitos de nuestra pastoral (cf. C 14).
2. Una tarea: educar evangelizando y evangelizar educando
La preocupación pastoral de don Bosco se sitúa dentro de un proceso de humanización que busca el crecimiento integral de la persona de los jóvenes y la construcción de la sociedad. «Educamos y evangelizamos siguiendo un proyecto de promoción integral del hombre, orientado a Cristo, hombre perfecto. Fieles a la idea de Don Bosco, nuestro objetivo es formar honrados ciudadanos y buenos cristianos» (C 31).
3. Una experiencia comunitaria
La experiencia comunitaria caracteriza nuestro trabajo apostólico y nuestro estilo educativo, en el cual:
• la comunidad es el sujeto de la misión pastoral (cf. C 44);
• encaminamos a los jóvenes hacia una experiencia de vida eclesial con la participación en una comunidad de fe (C 35);
• el espíritu de familia, las relaciones personales, la mutua confianza entre educadores y jóvenes, y la promoción de la vida de grupo y del protagonismo juvenil, son una característica de nuestro estilo educativo y evangelizador (cf. C 16,35).
4. Un estilo específico: la animación
La Pastoral Juvenil Salesiana privilegia en el camino de la educación el estilo de la animación, para conducir a la persona a la escucha–acogida del Evangelio.
Este original estilo educativo se funda sobre algunas convicciones fundamentales, que son al mismo tiempo opciones operativas precisas:
• la confianza en la persona y en sus fuerzas de bien.
• la fuerza liberadora del amor educativo; para desarrollar las energías que los jóvenes tienen dentro de sí.
• la apertura a todos los jóvenes y a cada joven.
• la presencia activa de los educadores entre los jóvenes, entablando con ellos una relación personal.
5. Una pastoral orgánica: unidad en la diversidad
Las diversas actividades e intervenciones en la Pastoral Juvenil tienen una misma y única finalidad: la promoción integral de los jóvenes y de su mundo.
Este sentido orgánico de la Pastoral Juvenil Salesiana se hace realidad a través de:
• El Proyecto Educativo Pastoral Salesiano (PEPS)
• Una organización de la animación y del gobierno pastoral de la inspectoría salesiana y de las comunidades.
6. Una presencia significativa en la Iglesia y en el mundo
La amplia comunidad salesiana vive y actúa en la Iglesia y en el mundo, como una presencia significativa.
• Como una célula de la comunidad eclesial:
• Como presencia significativa de la acción salvífica de Dios en la comunidad humana, social y políticamente organizada.
• Como presencia de la Iglesia en contextos plurirreligiosos y pluriculturales
La Pastoral Juvenil Salesiana se realiza también en contextos de pluralismo cultural y religioso, con una notable presencia de laicos de diversas culturas y creencias que participan en nuestra misión.
El Sistema Preventivo es el criterio de base para esta colaboración:
«Con quienes no aceptan a Dios, podemos hacer un camino juntos, basándonos en los valores humanos y laicos del Sistema Preventivo; con los que aceptan a Dios o la Trascendencia, podemos ir más allá y favorecer la acogida de los valores religiosos; por último, con quienes comparten con nosotros la fe en Cristo, pero no en la Iglesia, podemos caminar todavía más por el camino del Evangelio» (CG24, 185).
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